Gadafi saca los bombarderos para reprimir la revuelta

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Gadafi saca los bombarderos para reprimir la revuelta

Mensaje por elken el Mar 22 Feb - 0:59


Las
protestas se enconan y el régimen responde anunciando una "operación
antiterrorista".- El Ejército emplea artillería pesada contra los
manifestantes horas después de que el ministro de Justicia haya
anunciado su dimisión por el "uso excesivo de la fuerza"



Las peores amenazas pronunciadas por el régimen libio contra los
manifestantes se cumplen. El Gobierno ha decidido responder al aumento
de las protestas llevando su furia represora todavía más lejos. Al
tiempo que se anunciaba en la televisión una operación contra "los
terroristas", el Ejército ha iniciado un duro ataque en algunos barrios
de Trípoli, ciudad en la que hoy se habían extendido las protestas
contra Muamar el Gadafi, el dictador que dirige el país desde hace 42
años. En las calles de la capital hay cadáveres tirados y se escuchan
disparos de artillería pesada, según ha podido constatar Efe. Varios
testigos han relatado la participación en los ataques de la aviación,
que ha abierto fuego real contra la multitud. Saif el Islam el Gadafi,
el hijo del líder Libio, negó en un discurso televisado que la aviación
hubiese atacado zonas poblaadas. Según él, bombardeó únicamente
depósitos de municiones en áreas desérticas.









La comunidad internacional, con Naciones Unidas al frente, ha pedido
el cese de la violencia en el mismo día en que varias empresas y países
(EE UU, entre otros) han anunciado la evacuación del personal no
esencial. El Ministerio de Exteriores español urge a abandonar el país y
desaconseja todo viaje a la república árabe.



"Lo que estamos presenciando hoy es inimaginable. Aviones y
helicópteros militares están bombardeando un barrio tras otro", ha
asegurado Adel Mohamed Saleh, un hombre que se declara activista
anti-Gadafi. Según Saleh, contactado telefónicamente por Reuters, los
bombardeos se suceden "cada 20 minutos" y están produciendo "muchísimos
muertos" (al menos han fallecido ya 250 personas, según la cadena catarí
Al Yazira). Soula al Balaazi, otro activista opositor contactado por
Reuters, ha asegurado que la aviación ha bombardeado "algunas posiciones
en Trípoli". Según testigos del grupo Feb17voices, un colectivo que
está haciendo llamadas a ciudadanos libios y colgando los audios en la
Red para dar testimonio de lo que está pasando, el caos afecta también a
algunos hospitales, donde los hombres del régimen han atacado a los
médicos.



Aunque la impermeabilidad informativa del régimen libio impide
confirmar de manera independiente esas informaciones, el Comité libio
para la Verdad y la Justicia, una ONG con base en Suiza, ha asegurado
que tenía informes provenientes de Libia en el mismo sentido e Italia ha
puesto sus bases aéreas en alerta máxima.



Dentro de la confusión que enmarca todo lo que está pasando en
Libia, uno de los regímenes más herméticos del mundo árabe, dos cazas
del Ejército libio han aterrizado esta tarde en la capital de Malta (a
unos 350 kilómetros de Trípoli). El diario Times of Malta asegura que el
aterrizaje de los dos Mirage monoplaza se ha producido después de que
tomaran tierra, también en La Valletta, dos helicópteros civiles con
siete personas a bordo que habían salido de Libia "sin autorización
oficial" y aseguraban ser franceses (aunque sólo uno llevaba pasaporte).
El Gobierno maltés ha señalado que los pilotos de los dos cazas son
coroneles que han pedido asilo político. Han relatado que decidieron
exiliarse tras recibir la orden de bombardear a los manifestantes. El
Ministerio de Exteriores libio ha dicho que desconocía por qué dos
aviones de sus Fuerzas Armadas estaban en La Valletta y ha aprovechado
para desmentir los rumores que sitúan a Gadafi fuera de Libia. Horas
antes, el ministro británico de Exteriores, William Hague, aseguraba
tener informaciones de que el dictador libio podría abandonar el país
rumbo a Venezuela.



Dimisión del ministro de Justicia



Mientras, la crisis social que vive Libia cala por momentos en el
aparato político del cerrado régimen. El ministro de Justicia, Mustafá
Abul Jalil, ha anunciado esta tarde su dimisión por su desacuerdo con la
represión de los manifestantes. Aunque no se ha confirmado de manera
oficial, el diario Quryna -que pertenece a un grupo mediático propiedad
de Saif el Islam, uno de los hijos del dictador- ha sacado en su edición
digital la noticia. Aseguran que sus periodistas se han puesto en
contacto telefónico con el ministro de Justicia y que este les ha
explicado su renuncia "para protestar por el uso excesivo de la fuerza",
según recogen varias agencias de información.



No ha sido la única dimisión. El ministro de Estado responsable de
Emigración ha anunciado en Boston (EE UU), donde se encuentra de viaje,
que deja el cargo. Ali Errichi ha pedido además a Gadafi que abandone el
poder y, en declaraciones a Al Yazira, ha solicitado a los diplomáticos
libios que sigan su ejemplo y renuncien. Según la televisión catarí, un
número indeterminado de personal consular libio ha secundado su
propuesta. Los más estridentes han sido los miembros de la misión libia
ante la ONU, quienes han anunciado mediante su portavoz que su lealtad
está "con el pueblo libio y con nadie más" y han condenado "el genocidio
que se ha puesto en marcha".



Las amenazas vertidas precisamente por Saif el Islam contra la
población en un mensaje televisado, en el que advertía del riesgo de una
guerra civil si continuaban las protestas, no han aplacado la ira de
los manifestantes que reclaman reformas democráticas en el país árabe.
La revuelta se ha enconado este lunes en Bengasi, la segunda ciudad del
país, y se ha extendido a Trípoli, bastión hasta ahora de los
partidarios de Gadafi.



Varias agencias informan de que algunos edificios gubernamentales de
la capital libia han sido pasto de las llamas esta mañana y que las
sedes de la televisión y la radio públicas han sido saqueadas y quemadas
por una turbamulta enfurecida esta pasada madrugada. "La Casa del
Pueblo (Parlamento) está en llamas; los bomberos tratan de apagar el
fuego", ha explicado un testigo citado por Reuters. Al Yazira informa de
que la sede central del Gobierno libio y el edificio que alberga el
Ministerio de Justicia en Trípoli también han sido incendiados.
Mientras, las fuerzas del orden se retiraban prácticamente de las calles
de la capital, según relata Reuters, que asegura que una comisaría de
un barrio del este de la ciudad ha sido asaltada y calcinada.



En Bengasi, las principales arterias de la ciudad están bajo control
de los manifestantes según el relato de testigos locales citados por
Reuters. Cuentan con el apoyo de algunos militares, según esas mismas
fuentes. Un diplomático libio ha asegurado a Al Yazira que algunos
"oficiales" han retirado su apoyo a Gadafi y se han puesto de parte del
pueblo. Según la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH),
que agrupa a 164 organizaciones y tiene su base en París, esta situación
se ha extendido a otras localidades menores. Testimonios procedentes de
los disidentes de Bengasi aseguran que los manifestantes también han
tomado tanques y grandes cantidades de armas y municiones del Ejército
según reconoció a su modo el hijo de Gadafi en el discurso. "Los
criminales circulan incluso a bordo de blindados", dijo.



Mientras la revuelta en las calles cobra vigor, las críticas contra
la represión ejercida por el régimen van en aumento. Mohamed Bayou, que
hasta hace un mes ejercía de portavoz del Gobierno, ha dicho que el
empleo de la violencia para frenar la revuelta es una decisión
equivocada. En un comunicado que pone de relieve las primeras
divergencias dentro de la élite gobernante en Libia (previo a la
dimisión del ministro de Justicia), Bayou ha reclamado a Saif al-Islam
Gaddafi que abra un diálogo con la oposición. "Espero que cambie su
discurso y reconozca la existencia de una oposición interna. Que abra un
diálogo con ellos para lograr cambios en el sistema libio", ha
explicado este ex responsable.



Centenares de muertos



Al discurso del hijo de Gadafi le siguieron anoche tiros y muestras
de descontento en Trípoli. La cadena BBC cita testigos en Trípoli que
relatan duros enfrentamientos esta madrugada entre manifestantes
antiubernamentales y simpatizantes del dictador. Las organizaciones de
derechos humanos Human Rights Watch y Amnistía Internacional están
actuando de portavoz de lo que ocurre en el país, bajo un régimen
dictatorial desde hace 42 años. HRW maneja la única cifra con cierta
vitola de oficialidad: 233 muertos y un millar de heridos. Pero la cifra
podría ser más alta. Fuentes de un hospital de Bengasi han asegurado a
Reuters que, sólo en ese centro sanitario, son más de 300 los fallecidos
y la FIDH ha dicho que la cifra de muertos se sitúa entre los 300 y los
400.



Una revuelta contra Gadafi parecía imposible hace unos días. Más aún
que esta alcanzara Trípoli, el feudo absoluto del general. Sin embargo,
se extiende la impresión de que los jóvenes han comenzado a perder el
miedo al régimen y han salido a la calle. La llamada plaza Verde se ha
convertido en el centro de las manifestaciones. Un millar de personas se
ha reunido allí y han sido disueltas a base de gases lacrimógenos.



El levantamiento continúa sobre todo en el este del país, y Gadafi
sigue reprimiéndolas con fuego de mortero y ametralladoras. Las primeras
imágenes que salen del país, vídeos caseros grabados por los propios
manifestantes, muestran grupos armados persiguiendo a la gente y hombres
cayendo por las balas. Ayer el descontento estalló en Musratha,
(340.000 habitantes), la tercera ciudad después de Trípoli y de Bengasi.
También se contagió a una importante tribu, Werfella, en un país en el
que Gadafi gobierna desde hace cuatro décadas gracias a sutiles alianzas
tribales.



En las ciudades orientales Al Bayda, Darna y Ajdabiya, parte de las
fuerzas de seguridad se han pasado al lado de los manifestantes. Los
familiares de las víctimas mortales del miércoles y del jueves, pensaron
que ellos también podían confraternizar con las fuerzas de seguridad.
Su excesiva confianza propició la peor matanza que se ha producido en
Bengasi, narra un vecino de la ciudad que pide no difundir su identidad.
Tras el entierro colectivo, los familiares de los muertos acudieron, el
viernes al caer la noche, a la sede central de la policía. "¡Nosotros y
las fuerzas del orden somos el mismo pueblo!", gritaban.



Un oficial de las fuerzas de seguridad salió del edificio, recuerda
el vecino, y les dijo que sí, que "eran el mismo pueblo". Invitó a
entrar a los que estaban en primera fila y cerró las puertas. "Mataron a
23 hombres", asegura. "Los difuntos tienen heridas de bala en la cabeza
y en el pecho".



Como sucedió en El Cairo, en la plaza Tahrir, en Bengasi hay un
lugar de protesta permanente. Es la plaza situada ante los juzgados, al
norte de la ciudad. Allí llegaron a concentrarse hasta 30.000 personas,
según el vecino de citado, pese al temor de ser acribillados a balazos.
Por la noche siempre permanece un retén

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